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Niños: apoya sus etapas de
desarrollo y trata comportamientos
inapropiados.
Adolescentes: el
surgimiento de su identidad propia,
autoconocimiento y sentido de vida.
Adultos: desarrollo
personal, reconocer lo que siente y necesita,
responsabilizarse de ello y apoyarse en sus
propios recursos para satisfacerlo.
Pareja: darse cuenta como
funciona, que cosas les sirven y cuales
necesitan cambiar. Descubrir su leguaje de amor
y como llenar las necesidades de los dos.
Llegar a acuerdos.
Sexualidad: informarse y
conocerse, reconocer mitos e ideas que limitan,
aceptar la diversidad y ser capaz de
relacionarse profundamente.
Espiritualidad: desarrollo
de la conciencia, transformación de la energía
vital, presencia.
Musicoterapia: un viaje
musical al interior.
Grupos: mejora las
capacidades de relación con otras personas.
Permite detectar los propios bloqueos y
capacidades.
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