Taller: Sensory Awareness, el despertar de la conciencia
sensorial

La experiencia de paz, salud y vitalidad en el individuo es
el comienzo de una sociedad saludable y pacífica. Para muchos
de nosotros, el camino más directo a esta experiencia es a
través de Sensory Awareness, una práctica en la cual podemos
redescubrir nuestro equilibrio, y confianza y la relación con
nosotros mismos, con el mundo que nos rodea y con los demás. Lo
que hacemos en este trabajo es muy sencillo, considerando la
gran influencia que puede tener en todos los aspectos de la
vida. Prestar una atención tranquila, no crítica ni dividida, a
la forma en que el movimiento se desarrolla en nosotros nos
habla de cómo vivimos nuestras vidas. En las clases, nuevos
descubrimientos y nuevas actitudes llegan como resultado de las
exploraciones del propio estudiante, que experimenta a su
propio paso, aún siendo parte de un grupo. No instruimos
verbalmente ni damos ejemplos para ser imitados. Sencillamente
trabajamos con medios prácticos hacia la versión adulta de la
actitud tranquila, abierta y llena de curiosidad que tienen los
niños saludables hacia el mundo en el que han nacido .
Sensory awareness, o el despertar de la conciencia sensorial
es el nombre del trabajo creado en Alemania por Elsa Gindler y
traído al contintente americano por Charlotte Salver. Este
trabajo transformó a Charlotte, quien, al llegar a Estados
Unidos en 1938 se dedicó a transmitirlo a miles de alumnos de
todo el mundo durante 75 años. Charlotte murió en 2003 a la
edad de 102 años. Como catalizadora del movimiento de la
Psicología Humanista, Charlotte atrajo a diversos visionarios a
estudiar con ella, entre ellos Erich Fromm, Alan Watts, Fritz
Perls y Shunryu Suzuki Roshi.
Folleto
Guía: Mtra. Mercedes López (Certificada
como guía de Sensory Awareness con más de 20 años de
experiencia con Charlotte Selver).
FECHAS:
Junio 26, 27 y 28
(Reservando antes del 5 de junio aplica descuento*)
Julio 31, Agosto 1 y 2
(Reservando antes del 3 de julio aplica descuento*)
Lugar:
Centro Zazil-Ha, Metepec, Edo de México:
Pradera No. 24, Exterior del fraccionamiento La Virgen,
Metepec, Edo. de México. A espaldas del Oxxo, llegando por Av.
Estado de México. (Cerca de TV-Mexiquense). Descarga aquí un
mapa detallado
HORARIO: 14 horas repartidas como
sigue:
Viernes de 17 a 20hr,
Sábado de 10 a 13hr y 15 a 18hr,
Domingo 10 a 15hr.
Puedes tomar un único taller o varios ya que la
experimentación y la experiencia personal son diferentes en
cada ocasión.
APORTACIÒN: $1750 pesos por los tres
días.
DESCUENTO: si depositas antes de las fechas
indicadas en cada caso, tu aportación total se reduce a $1500
pesos.
Te puedes inscribir depositando al menos $500 pesos por
persona a la cuenta siguiente:
HSBC 400 433 5345
a nombre de Virgilio R. Chávez de la Torre,
CLABE para transferencias: 021441040043353451
Mayor información: virgilio_chavez2002@yahoo.com,
tel. (722) 132-5115, TelCel (044 0 045)
55-3462-2890
Mi experiencia en
un taller de Sensory
Awareness
En 1990 mi
terapeuta Betty Segrove me recomendó
tomar el taller de Sensory Awareness
en Barra de Navidad
Llegué a Barra a
medio día y en la tarde tendríamos
nuestra primera reunión con Charles
Brooks. El taller tuvo lugar en la
azotea de un viejo hotel. La tarde
era tibia y el sol suave ya estaba
bajando. Charles era un hombre de
edad, totalmente canoso y exento de
toda afectación que vestía unas
viejas bermudas. Los demás
participantes formaban una rara
mezcla para un taller en un pueblito
costero mexicano medio olvidado en
aquel tiempo; éramos unos pocos
mexicanos y el resto venía desde
Alemania, Canadá, Francia, Suiza y
Estados Unidos. Había gente de todas
las edades y complexiones. Un alemán
muy joven era sacerdote católico.
Usábamos el inglés porque era la
única lengua común. Cuando la clase
comenzó, Charles hizo una sugerencia
que era considerar la posibilidad de
que toda cosa que nos hubiera sido
enseñada con anterioridad estuviera
equivocada. Desde luego que esto me
sonó bastante
revolucionario.
Yo era gerente de
control de calidad de una
farmacéutica suiza, soberbio,
acartonado, listo para descalificar
cualquier cosa que se alejara de mis
estándares intelectuales. Sin
embargo, esta vez me abrí a las
indicaciones de Charles y ahí estuvo
la magia...
Más que
indicaciones eran preguntas,
sugerencias. Yo podía seguirlas o no
seguirlas y a veces hice a sabiendas
lo contrario de lo que él decía, como
trabajar con una piedra grandota en
vez de una chiquita, o cerrar los
ojos cuando nos sugirió tenerlos
abiertos, nomás por
experimentar.
Los siguientes días
la clase era a las 10 de la mañana y
sólo duraba dos horas cada día. Qué
poquito, ¿no? y además considerando
que hacíamos unas cuantas cosas de lo
más simples como estar de pié,
sentarnos, acostarnos, mover tal o
cual cosa. Yo hacía todo esto con la
mayor parsimonia y no me daba trabajo
pues cada movimiento estaba lleno de
matices. Recorrer cada milímetro se
transformaba en un viaje de
descubrimiento. Todo esto era muy
raro y muy nuevo para
mi.
Todos nos fuimos
transformando en los días siguientes.
Las caras se fueron dulcificando.
Tengo fotos donde no me reconozco. Yo
que cuidaba mi expresión facial para
las fotos con tal de no verme
ridículo, ahora salía en las fotos
con la cara de un buda bebiéndose un
coctel margarita.
Después de clase
cada quien agarraba camino. Yo
recorría kilómetros hasta Melaque, a
veces caminando por la playa con los
ojos cerrados; también trepaba rocas,
nadaba a solas, iba haciendo grupos
escultóricos con piedras, conchas y
palos sacados del mar. Alguien a
quien nunca conocí empezó una especie
de diálogo conmigo haciendo también
esculturas en la playa. Guau... era
buen artista plástico. Al regresar
días después, nuestras obras ya
habían desaparecido por acción del
viento o de la marea. A veces me
reunía con otros compañeros y
comíamos juntos o íbamos a bailar. A
mí me fascinaban las ciudades
europeas, el arte y la sofisticación,
todo lo que saliera en Time, la
revista que más leía, pero este
sencillo pueblito, que antes yo
habría despreciado, se me iba
desdoblando, multiplicando hasta el
infinito.
Una vez me senté a
la mesa en que Charles estaba
desayunando y, a causa de mi nombre,
Charles --ese señor que respiraba
sencillez, comenzó a recitar algún
poema de Virgilio. Yo le dije que no
entendía el latín pero que sonaba
bonito y él se disculpó sinceramente
pues entendí que a veces su vasta
cultura se asomaba sin querer.
Charles era un escritor terso y lleno
de significado, como pude apreciar en
el libro con dedicatoria que recibí
un mes después como un
obsequio.
Yo me sentía feliz
por tantas cosas que iba
descubriendo, de modo que comencé a
esconder leña debajo de unos arbustos
en medio de una playa solitaria a lo
largo de varios días y una tarde,
después de clase, invité a los que
quisieran, compré un gran pescado y
cervezas y encendimos una fogata y
asamos el pescado. Como yo era de
natural taciturno y me costaba mucho
dar cariño, regalos o cualquier cosa,
esto era totalmente inédito. Comimos
el pescado y después nos sentamos
frente al mar sin pensamientos. Yo no
sé qué percibió en mí una compañera
gringuita que sólo puso suavemente
una de sus manos en mi espalda. Yo
comencé a llorar como niño en la
compañía silenciosa de mis
compañeros. Regresamos en la
penumbra.
Como era una noche
de luna, todos, incluyendo a Charles
y a Charlotte, tomamos unas lanchas y
salimos a la laguna, silenciosa y
quieta. Comenzamos a cantar. Erna,
una compañera alemana, nos enseñó un
canon: "Abendstille
überall", --el silencio de
la noche está por todas
partes.
Yo tomé el taller
con Charles, él tenía setenta y
tantos años. Charlotte, su mujer,
tenía más de noventa y en los días
siguientes daba la clase a los
veteranos que habían tomado más de un
taller. Yo no me quedé al curso de
Charlotte, pero pude saludarla en
varias ocasiones. Ella era
inusitadamente sencilla y expresaba
un placer tan directo y libre de solo
verte que era demasiado para mi. Yo
no sabía cómo ser sencillo y
directo.
Al regresar a
México pude comprobar, como les había
sucedido a otros amigos, que pasaban
meses para acomodarme de nuevo a
tanta profusión de excitaciones, al
tráfico, a los saludos excesivamente
efusivos, a las lociones y perfumes
de la gente. Todo era demasiado
estruendoso y
distractor.
En los años
siguientes al taller y aún ahora,
diecinueve años después, sigo
encontrando conexiones de cosas que
sucedieron allí y sigo aprendiendo de
mi cuerpo y de mi conciencia. De
hecho en varias ocasiones he tenido
la sensación de que viví ese taller
como una recapitulación no verbal de
mi vida, tanto de lo que conocía como
de lo que ni siquiera me imaginaba;
de la historia, pero también del
potencial.
Seguramente que
Charles percibió apertura en mí o
alguna transformación porque me hizo
la invitación a seguir a California
estudiando con ellos, pero yo tenía a
mis hijos, a mi matrimonio, a mi
trabajo. También tenía mi cobardía y
mi falta de imaginación, así que no
tomé su invitación. Sin embargo
ahora, después de que mis hijos ya
son adultos, que mi matrimonio ya no
existe y que ya estudié Psicoterapia
Corporal Integrativa, decidí que
ahora sí podía dar un viraje
definitivo a mi vida y convertirme en
terapeuta, y además tengo los
arrestos para hacer algo por
compartir Sensory Awareness a la que
percibo como una herramienta
extremadamente sencilla pero poderosa
que ha tenido influencia en nuestro
país y en el mundo. Digo esto porque,
aunque las personas que recién se
enteran de él lo toman por una
novedad, el trabajo de Charlotte (y
de su maestra, Elsa Gindler) en
realidad ha tenido una influencia
importante en muchos terapeutas del
mundo, entre ellos Erich Fromm y
Fritz Perls y muchos otros (Eva Reich
afirmaba que su padre fue
influenciado por el trabajo de
Gindler a través de Elsa Lindenberg,
su segunda mujer). En nuestro país,
la influencia ha sido a través de
algunos discípulos que dejó Fromm en
México y sus
pacientes.
Ya Charles nos
decía "esto no es una terapia". Sin
embargo tuvo un efecto definitivo en
mi proceso (ahora me doy cuenta de
que por mi estructura de carácter fue
perfecto que mi terapeuta de aquellos
tiempos me enviara al taller) y
estuvo entre las cosas que me
prepararon para estudiar PCI y me
ayudó muchísimo cuando tomaba TaiChi,
y para la natación que practico
actualmente. De hecho utilizo cosas
que descubrí en Sensory Awareness en
las clases de Movimiento y Conciencia
Corporal que estoy dando, de manera
que me permito recomendarles mucho a
Uds. esta delicada pero poderosa
herramienta y que se la recomienden a
sus pacientes que necesiten aumentar
o afinar el contacto de su
mente-cuerpo.
Cuando regresé de
Barra, hice algunos experimentos con
mis hijos, pequeños en aquel tiempo,
y fue muy sorprendente para mí pues,
aunque esos experimentos tenían mucha
afinidad con la meditación, fueron
aceptados con gusto por esos niños
juguetones que además quedaban
fascinados. "Papi, ¿me levantas otra
vez la pierna?".
También con mi
madre anciana tuve oportunidad de
hacer experimentos de Sensory
Awareness. Ella tenía fuertes
dificultades auditivas y era muy
nerviosa, tensa y desconfiada. Era
muy frustrante tratar de comunicarnos
verbalmente, siempre había
malentendidos y conflictos. Sin
embargo, en estos experimentos logró
relajarse y llegar a un estado de
bienestar y me agradeció mucho por
"esas curaciones que me hiciste".
Para mí también fue una revelación
porque pude darme cuenta en forma muy
viva de la naturaleza y localización
de sus dolores así como también de la
capacidad de reposo que podía tener y
me dejó un sentimiento compasión
hacia ella que yo no conocía. De
hecho pudimos comunicarnos sin
palabras.
Virgilio
Chávez
1El
libro esBrooks, Charles V.W.
Sensory
Awareness, The Rediscovery of
Experiencing Through Workshops with
Charlotte Selver. Felix
Morrow. 1986
Tengo entendido que
este libro está agotado actualmente
aunque se está preparando una nueva
edición. También hay una versión en
español en el Fondo de Cultura
Económica, pero no se compara con la
edición en inglés. Siguen algunos
comentarios al
libro:
"Conozco
el trabajo de Charlotte Selver pues
he estudiado con ella a lo largo de
varios años, lo cual he encontrado de
gran ayuda. Considero los principios
que dan sustento al libro de gran
significado para el desarrollo pleno
de la
personalidad."
Erich
Fromm
"En mi
opinión, este es el único libro
auténtico sobre la conciencia. Lo he
estado recomendando a todos los
miembros de mis seminarios. Merece la
mayor difusión posible y estudio para
los que están trabajando en el
desarrollo del ser
humano"
Virginia
Satir
"Charlotte
Selver transmite la sensación viva de
algunas cosas que yo trato de
transmitir con palabras, sobre todo
la relación orgánica del hombre con
el mundo y la
naturaleza"
Alan
Watts
"Cuando Fritz
Perls, que estaba entonces
desarrollando la Terapia Gestalt ,
llegó de Sudáfrica, visitó a Fromm.
Al oír que Perls estaba interesado en
las manifestaciones físicas de
trastornos psicológicos, Fromm le
dijo: "Tienes qué conocer a Charlotte
Selver." Perls llegó a un curso, y
luego fue a estudiar con ella en
privado durante aproximadamente un
año y medio. Mucho de lo que aprendió
lo incorporó a su propio
trabajo".
"Charlotte fue
invitada a Cuernavaca a presentar su
trabajo en la conferencia de Daisetz
Suzuki-Erich Fromm sobre Budismo Zen
y Psicoanálisis en 1957 bajo los
auspicios de la UNAM. En 1959 regresó
a México a dar el curso "Sensory
Awareness, Non-verbal Experience and
Communication" a estudiantes y
maestros del departamento de
Psicología Médica y Salud Mental.
Esto fue el inicio de las conexiones
de Charlotte con México a donde
regresó año con año a dar talleres en
Barra de Navidad a estudiantes que
venían de todo el mundo..
"
Charles murió en
1991. Charlotte siguió trabajando
hasta la edad de 102 años y murió en
2003.
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Opiniones de los participantes del taller de
Mayo
Para mí, el taller no acaba. Me parece que el efecto
inmediato es un estado de calma, sin prisa y enriqueciendo la
espera como forma de exploración o autoconocimeinto. Sensory
awareness me parece un modelo suave y amoroso, que ayuda al
entendimiento mas que al regreso al trauma, realmente me gustó
mucho y quiero seguir aprendiendo.
Daniela Boscato
Regreso movida y si soy más especìfica, impactada de cosas
tan sutiles y tan importantes. Un profundo re-conocimiento.
Agradecida también
Rochi Cortés
Me estoy enseñando a percibir y sentir, y sobre todo estar
en el presente, en el aquí y en el ahora, sintiendo todo lo que
se mueve. Seguiré trabajando en esto, estoy muy agradecido y
contento.
Víctor Lara
El taller, para mi fue una experiencia maravillosa, llena de
diferentes matices, tanto en el aspecto físico y corporal, al
que se unieron también sensaciones cuerpo-espíritu muy
importantes en el aquí y el ahora, todo en un ambiente
muy bello en todos los sentidos. Tengo la esperanza que a este
taller de Sensory Awareness le sigan otros.
Carmina Sánchez
Después del taller he dejado de andar con tanto
apresuramiento en la vida cotidiana, sin embargo llego a tiempo
a donde tengo que llegar. Me permito sentir las cosas más
sencillas, las más ligeras, y ser más aceptante. Estar en el
aquí y en el ahora en vez de otros rollos. Mercedes me encantó,
es muy tranquila, muy dulce, amorosa e intuitiva. Le aprendí a
escuchar sin juzgar, sin esperar nada específico de la gente.
Me gustó mucho.
El grupo me encantó porque todos éramos muy distintos. Quisiera
tomar otros talleres cuando me sea posible.
Marilú Elizalde
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